domingo, 15 de agosto de 2010

redlight street

En nuestro primer paseo, sin mapa y sin ninguna intención, fuimos a parar al barrio rojo, impactante sin duda, pero admirable también. Me llamó la atención la inmensa variedad(aunque NO HABÍA CHICOS!!) y en sucesivas visitas, que siempre llevasen la misma ropa..  Más allá de todo eso, nos hizo reflexionar sobre las raíces históricas, sobre como en el fondo, no podemos negar esos genes, que nos dejan nuestros antepasados, donde detrás de una aparente fachada de tolerancia y libertad de pensamientos, nos condiciona a reaccionar de determinada manera ante escenas de las que no estamos acostumbrados. El hecho de que históricamente tengamos una herencia más conservadora, nos hace sin duda estar a años luz de esta libertad de la que ellos disfrutan por lo menos desde el siglo XVI..
La libertad de pensamiento y la elección e igualdad hasta en  las drogas o en este caso la prostitución, que siempre ha existido y no nos engañemos, siempre existirá, no por negarlo, prohibirlo o ocultarlo se acabará.
Y solo con legalízarlo se erradicaría ese comercio injusto y obligado del que abusan las mafias con la trata de blancas. Estaríamos asentando las bases de un respeto hacia esas mujeres que libremente lo elijen, que pagan sus impuestos y pasan controles sanitarios, mejoraría la calidad de vida de estas y de sus clientes.

Obserbandolas a los ojos buscando cierta empatía, no podía menos que sentir cierta compasión, no por el trabajo que libremente ejercen, sino al intentar imaginar los gestos de repugnancia, los comentarios o las formas que tendrán que soportar a lo largo del día, de esa gente hipócrita que las mira mal solo porque piensan que es un trabajo "sucio y fácil", pero me gustaría que esas personas que poseen ese pensamiento obtuso y cavernicola, se parasen un momento a pensar si no creen que sea de los trabajos más difíciles que existen, aunque solo sea porque comercian con algo que la mayoría de las personas regala a placer, pero no deja de ser un servicio más, a demanda de la sociedad y no creo que por ello debamos tratarlas como simples "objetos", ¿Porque debemos de tratar mejor a una peluquera que no hace más que ofrecernos sus manos, cuando señores que yo tenga entendido un COÑO no es más que otra parte del cuerpo.
Un mundo en el que se respetase a la persona simplemente por el hecho de serlo, sin tener en cuenta su raza, condición sexual u oficio sería uno por el que merecería la pena luchar.

Al fin y al cabo TODOS follamos a cambio de algo, ya sea reconocimiento, autoéstima, amor, placer o dinero..
No seré yo quien las juzgue cuando por mucho menos de 100 euros me he entregado a un tío.

2 comentarios:

juan manuel dijo...

Bravo!!!!!!

illy dijo...

gracias..

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