jueves, 10 de febrero de 2011

febrero

El segundo, con el que empezamos a reaccionar del cambio de año, es el mes más corto, el de los exámenes..
No creo que sea una casualidad, que uno de los meses más frios del año esté dedicado al amor, a lo único que nos calienta y nos desagobia. Y el único que cambia, como lo hace la pasión.
Probablemente, sea solo cosas de los comerciantes, que se empeñan en que aumente el consumo, en uno de los periodos más flojos del año a nivel de ventas. Pero a pesar de mi escepticismo por las celebraciones impuestas por razones económicas, si que creo que es un buen mes para el amor. No es que los demás no lo sean, valoro y celebro mucho más, como cualquiera, cuando es inesperado, ya sabéis lo que se dice,"Para dar una buena sorpresa hay que esperar a un día cualquiera".
Lo creo, porque no es necesario comprar una caja de bombones en forma de corazón o un perfume caro para demostrarlo. Basta con atenciones del día a día, una llamada a cualquier hora sin más excusa que un "te quiero", un almuerzo en la facultad, un post-it entre los apuntes.. Mimos o caricias que te alegran el día, la semana o la vida. Cualquier excusa es buena para las demostraciones de ternura, podéis llamarme cursi, pero me encanta la idea de tener doce meses específicos para el amor.



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