sábado, 10 de abril de 2010

progenitores..

A veces me sigue sorprendiendo la capacidad innata de mi madre a la hora de decepcionarme, es una pena, esta sensación y tan amarga de desilusión me llena de impotencia y mal humor. Con los años he aprendido a controlarla e interiorizarla, ya que no es muy comprendida por el resto de los mortales.
Yo quiero a mi madre, no os confundáis, pero es un amor extraño, plagado de hieles que me fuerzan a la autosuficiencia, eso me ayuda a que mis relaciones sean escogidas, voluntarias y para nada dependientes, saber que YO PUEDO con y sin nadie, es increíblemente positivo, pero incluso apreciando la soledad, en ocasiones me aisla demasiado de los demás, tiendo, cuando alguien me desilusiona, a reaccionar como con mis padres, me encierro en un mundo en el que creo estar a salvo yo sola, sin ser consciente, quizás, de que es esa soledad es lo que mas me duele.
No me quejo de mi educación, ya que sin ella no seria como soy, y sin duda gracias a ella tengo una clara intuición para valorar las cosas y los gestos. Sé que ella me quiere, a pesar de sus extrañas maneras de demostrármelo. Nunca me ha faltado de nada, pero tampoco me ha sobrado. No tengo reproches, pero sin ninguna duda no me gustaría ser así con mis hijos, no quiero que crezca en ellos este cierto desamparo que tanta melancolía me crea..

4 comentarios:

Vicin Ruiz dijo...

Las decepciones y situaciones complicadas que más duelen son las que tienen que ver con gente a quien se quiere, porque es lo que de verdad hunde y deja esa sensación de desprotección.
Por si fuera poco, también entra en juego aquello que dicen de que "quien más te quiere más daño te hará" (bueno, sin ser cierto tipo de "daño", claro).
Yo siempre he pensado, y perdón por ponerme medio teórico, que las personas más autosuficientes son al mismo tiempo quienes más necesitan ese afecto de aquellas personas que le son importantes. En cierto modo es la falta de eso mismo, de ese apoyo, lo que más ayuda a ser autosuficientes. Lo malo es que a veces es fácil cansarse de ser capaz de todo, y viene un desánimo bastante fuerte.
En fin, vaya parrafada he soltado, no? Bueno, perdón por tanto tostón, ha sido encontrar el blog, leer el post y empezar a comentar sin saber ni por qué.
Saludos!!!

P.D.: Cuando te venga un bajón por estos temas, dale de mi parte una patada en "sus cosas" a los problemas. Y si es con bota de montaña de las que parecen de piedra, mejor.

juan manuel dijo...

Me gusta cuando desnudas tu alma. En esta narración, eres mas tu. Busca en tu interior. Hay muchas cosas para expresar que valen la pena.
Un abrazo.
"Tu fanático"

Verp dijo...

¡Hola! Me encanta tu blog. Sabes, parece que estés describiendo la relación que yo tenía con mi madre. Ella era una mujer fría que me quería horrores pero no sabía expresarlo. Crecí como tú, porque llegó un punto (al final de la adolescencia) donde creé mecanismos de defensa para evitar las decepciones de las que hablas. Y te das cuenta de que sí, de que puedes con todo sola. Aunque hay bajones...

Mi madre murió hace tres años y la echo muchísimo de menos, pero con mi hijo lo estoy haciendo de manera diferente (aunque a veces me sorprendo con sus mismos tics...).

illy dijo...

vicintosh apaludo tu "parrafada" y una vez mas, agradezco enormemente vuestros comentarios, me siento muy alagada y reconfortada al ser comprendida en cierta manera.
Juan Manuel cariño lo nuestro comienza a ser idilico.. jajja me sonrojas..
Metafrastida me alegro de que te haya gustado, es esperanzador que tu lo hayas conseguido apesar de esos ramalazos maternos, sin duda son minimos residuos, que seguro son positivos, ya que lo ideal son los terminos medios.
un beso a todos

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